Los
trastornos de eliminación de orina y heces, enuresis y encopresis
respectivamente, son característicos de la infancia. Pueden tener una causa
orgánica o psicológica y, en ambos casos, tienen tratamiento. La terapia
psicológica comprende la enseñanza para aprender a controlar los esfínteres,
psicoterapia y una serie de recomendaciones para los padres del niño afectado
sobre cómo afrontar la situación y resolverla.
La
enuresis es el escape involuntario de la orina durante la noche; la incapacidad
de retenerla durante el día se denomina incontinencia diurna. Consiste en la
aparición de una emisión repetida de la orina en la cama o en la ropa,
superados los cuatro años de edad, tiempo en el que el niño debería haber
adquirido la continencia urinaria. Para que se pueda hablar de enuresis también
hay que hablar de frecuencia: este tipo de incontinencia tiene que ser de dos
episodios semanales al menos durante tres meses consecutivos, precisa Silvia
Chicote, psicóloga especializada en niños del centro Psicomaster, de Madrid.
Hay dos
tipos de enuresis: la primaria y la secundaria. La principal diferencia entre
ambas es que, en la enuresis primaria, el niño nunca han llegado a conseguir el
control de la orina, mientras que en el caso de la secundaria sí que lo han
conseguido, aunque durante un periodo corto de tiempo, unos pocos meses a lo
sumo.
La
encopresis, por su parte, es la evacuación repetida de heces en cualquier lugar
inadecuado que no sea el retrete, como en el suelo o la ropa. Y al menos tiene
que producirse una vez a la semana durante tres meses consecutivos. La edad a
partir de la cual puede considerarse encopresis son los cuatro años, añade
Chicote.
Causas orgánicas y psicológicas
El
trastorno enurético puede tener causas orgánicas por afecciones urológicas,
irritaciones o algún proceso infeccioso como una cistitis, pero también puede
ser debido a que la capacidad funcional de la vejiga esté disminuida, lo que
implica que los niños enuréticos necesiten ir más con más frecuencia al baño.
Otras veces puede tener su origen en trastornos neuromusculares que afectan al
sistema genitourinario, en la médula espinal o en los centros del cerebro.
Cuando
un niño de más de cuatro años orina durante la noche y fuera del retrete, es
importante acudir al pediatra para que descarte cualquiera de las causas
orgánicas anteriores. Una vez descartadas, si se determina que la enuresis
tiene un origen psicológico, se hace necesario acudir a un psicólogo, advierte
Chicote. Según información de esta especialista, las causas psicológicas que
están detrás de la enuresis también pueden ser múltiples: falta de aprendizaje
del niño porque no se le ha enseñado correctamente; insensibilización de la
piel a la humedad, favorecida o provocada por usar pañales hasta edades avanzadas,
lo que priva al menor del mecanismo de emergencia que le lleva a despertarse
cuando se siente húmedo.
También
puede haber un interés del niño por conseguir una reacción de sus padres,
porque obtiene algo, que habitualmente es su atención. O problemas emocionales,
como cambio de colegio, de casa, la separación de los padres o el nacimiento de
un hermano pequeño; en definitiva, cualquier factor que altere el entorno del
niño.
De la
misma manera, detrás de las causas de la encopresis puede estar el estreñimiento:
los niños retienen tanto las heces que la presión del colon vence al esfínter y
se producen evacuaciones involuntarias.
http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2008/11/02/181094.php
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